7 de julio de 2015

Passejant.




El “yayo” José siempre se sienta junto a la ventana, le acompaña su vasito de tinto. Le gusta ver a las personas pasear, siempre se las queda mirando y las acompaña de un: ¡Vaya usted con Dios! Las sigue con la mirada desde que apuntan la calle hasta que bajan las escaleras. A veces susurra alguna cosa, inteligible pero acompañada de una sonrisita.
Yo suelo sentarme al final de las escaleras me gusta mirar la escena. Ya es mayor, siento como si algún día falte a la cita, veo pasar el tiempo y como poco a poco le cuesta más seguir la mirada.

Hoy volví a nuestro inusual encuentro y el “yayo” no estaba…

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